sábado, 18 de julio de 2009

El gato de Schrödinger

Imaginemos que tenemos una caja hecha de un material opaco, de manera que no vemos su interior, y dentro metemos un gato, una botella con un gas venenoso muy letal para los gatos y una partícula radiactiva con un 50% de probabilidades de desintegrarse (es decir, un trozo de lo que sea que, dado un tiempo determinado, por ejemplo 1 hora, en PROMEDIO se reduce a la mitad, pero que estrictamente puede desintegrarse en 1 segundo o en mil años).

Seguidamente disponemos un dispositivo que en cada momento detecte si la partícula se ha desintegrado o no a la mitad, y en caso de que lo haga se destruya la botella, muriendo el gato instantáneamente.

Debido a esta disposición de objetos y hechos, el gato y el sistema dispuesto deben verse como un todo y no como la suma de sus partes por separado. La pregunta del millón es la siguiente: ¿EL GATO ESTÁ VIVO O ESTÁ MUERTO? La respuesta a esto ha suscitado grandes debates filosóficos (lo más chistoso es que no es broma).

Este planteamiento surgió para ridiculizar algunos principios básicos de la teoría cuántica, por lo que la respuesta que daremos acá, independiente si la comparten o no, se basará en esos principios.

Partamos de una base cuántica: el simple acto de medir u observar interfiere con el sistema y cambia los resultados, por lo que abrir la caja está prohibido. Siguiendo con el principio de incertidumbre (implica que no se puede saber al mismo tiempo 2 estados independientes de una partícula: su velocidad y su dirección), es imposible determinar en estricto rigor si el gato está vivo o muerto. Y para colmo, de acuerdo al principio de superposición, ambos estados del gato se solapan, de modo que la respuesta correcta a la pregunta planteada sería que el gato está… ¡100% vivo y 100% muerto al mismo tiempo! Según las leyes cuánticas, es imposible saber en un momento dado la condición del gato, de modo que no está ni vivo ni muerto, sino ambos a la vez (a pesar de que el gato no es zombie).

Todas y cada una de las críticas que puedan encontrarle a esta respuesta, son el objetivo del experimento planteado: demostrar la ridiculez que resultan esos postulados de la mecánica cuántica. ¿Saben que es lo peor? Se ha demostrado que funciona tal cual como se ha descrito. No por nada el famoso científico Stephen Hawking ha dicho “cada vez que escucho hablar de ese gato, empiezo a sacar mi pistola”. Y es que la famosa frase jocosa que se dicen entre científicos (“el que crea entender la mecánica cuántica, es que no entendió nada”) es bastante cierta…

Saludos estimados lectores y disfruten la imagen del experimento para ver si se lo imaginan mejor…

1 comentario:

mitzio dijo...

naaaaaaa
como bien tu lo dices, solo se utilizo para ridiculizar la fisica cuantica.........que no se entienda no da pie para decir que es ridicula, asi que vete a demostrarme que se pueden sumar fisicamente infinitos